
Como todos sabemos luego de haber terminado 6to grado, existe algo que se llama molécula y algo todavía más pequeño que se llama átomo, sabemos que el átomo posee un núcleo, electrones, protones y neutrones o algo parecido. Termine 6to grado pero no lo tengo muy claro aun, de todos modos creo que ni el profesor que me dictó una parte de un libro, ni el escritor que escribió el libro, ni el científico que lo dijo lo tienen realmente claro. Pero bueno, dejando de lado mi ignorancia e incredulidad en el asunto, sigamos adelante. Asumiendo que toda esa historia de los electrones es real, todo lo que vemos alrededor esta formado por átomos, átomos de 94 elementos diferentes (aunque suene un poco absurdo) conforman la madera, tu monitor, mi sangre, la tuya y la de tu abuela. Estas casi 8 docenas de elementos, combinados de diferentes maneras, generan una increíble diversidad de materiales, tejidos, metales, líquidos, gases, etc. Hasta este punto lo tenía bastante claro, el asunto que me hizo pensar fue el segmento en el que hablaron sobre la procedencia y el destino de los átomos. Los elementos se encuentran dando vueltas por el universo desde su creación, tema del que ya hemos hablado, ese cuento de niños sobre la gran explosión y la mágica creación de todo, de muy dudosa credibilidad por cierto, pero nuevamente dejemos el cuestionamiento de lado porque sino no avanzamos mas. Los átomos están dando vueltas hace 13.500 millones de años sin destruirse ni modificarse, pero uniéndose o separándose de otros átomos, reciclando materiales eternamente. Así es como el átomo de calcio, que estaba en alguna estrella lejana conformando quién sabe qué, se desprendió generando un meteorito que viajó millones de años luz hasta la tierra, para estrellarse y pasar a ser parte del suelo, de donde algún tipo de vida lo absorbió. Este individuo fue alimento de un terodáctilo, y el calcio pasó a ser parte de los huesos del reptil, luego el dinosaurio murió, sus huesos se descompusieron y el calcio volvió al suelo. Allí creció pasto y una vaca, al alimentarse, llevó el calcio a su leche, en mi niñez tomé un vaso de leche, mi cuerpo lo utilizó para mis huesos y ahí estará hasta que mi cuerpo se desintegre. Ese mismo átomo de calcio debe haber sido parte de millones de diferentes moléculas y lo seguirá siendo. Todo se reduce al famoso conjunto de ladrillos de plástico que iluminaron nuestra infancia, diferentes creaciones, las mismas piezas.
