
En los últimos meses experimente ciertos avistajes urbanos que realmente me hicieron pensar. A medida que pasan los años y empezamos a abandonar la adolescencia comenzamos a ocupar los lugares que la sociedad tiene guardados para nosotros, así es que en mi visita a la enorme Buenos Aires, en ese increíble caudal de gente que camina por las atestadas calles, he visto cosas que nunca había divisado. Entre algunas cosas un chofer de colectivo que sin dudas tenía mi edad (casi 20) y lo que más me llamo la atención, un policía que también podría asegurar que tenía dos décadas de vida. En un comienzo fue un poco shokeante pero después de pensarlo un poco me di cuenta que no tenia nada de raro, ya estamos en una edad completamente laboral y el que no estudia trabaja, yo trabajo pero no soy policía ni chofer de colectivos, en mi imaginario este tipo de trabajos estaba ocupado por gente mayor, desconozco la razón. Muchos dirán que hay gente que trabaja desde los 12 o 13 años, y es verdad, sin ir mas lejos los chiquitos que piden monedas en la calle están trabajando. Pero hablo de las profesiones más tradicionales y reitero, lo que me impresiono fue que cargos como chofer u oficial que mi persona se los adjudicaba a gente mayor. A raíz de lo sucedido empecé a prestar más atención y me di cuenta que la gente como las serpientes, cambiamos de piel. Ya no somos o no seremos rolingas, skaters, metaleros, emos, punks, darks o floggers, somos o vamos a ser electricistas, abogados, ingenieros, plomeros, kiosqueros, dentistas o policías. Hay jugadores de fútbol profesionales que tienen mi edad, metaleros que cambiaron las botas por mocasines y trabajan en un banco, floggers que se cortaron el flequillo y atienden el teléfono en un call center. Cambiamos estilos por profesiones, durante la adolescencia lo que nos diferenciaba era la música o la forma de vestirse ahora es la actividad laboral.
A los 15 años te preguntaban que eras y la respuesta era skater, ahora te preguntan lo mismo y sos albañil.






